Calendario Gregoriano vs. Juliano PDF Imprimir E-mail

P. ¿Por qué se decidió reformar el Calendario Gregoriano? ¿Era necesario hacerlo?

R. La reforma del calendario llevada a cabo por el Papa Gregorio XIII era necesaria porque el Calendario Juliano, hasta entonces en vigor, no era exacto respecto a la realidad astronómica. Es decir, que cuando llegaba el 21 de marzo, según el calendario, el equinoccio vernal astronómico ya había tenido lugar.

El problema fundamental que plantea esta situación es que el año astronómico –es decir, el tiempo que necesita la Tierra para dar una vuelta alrededor del sol– no tiene exactamente 365 días, sino 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos.  Ahora bien, como era necesario dividir el año, por razones prácticas, en períodos de tiempo iguales, este problema se resolvió introduciendo años bisiestos.

P. ¿En qué consiste la diferencia entre el Calendario Juliano y el Gregoriano?

R. La diferencia entre los dos calendarios consiste precisamente en la forma de resolver el problema que acabamos de mencionar. El Calendario Juliano lo hizo previendo un día bisiesto cada cuatro años. Sin embargo, con ello, el año del Calendario Juliano es 11 minutos y 14 segundos más largo que la vuelta real de la Tierra alrededor del Sol. Así pues, el año trópico y el cálculo del calendario difieren en un día cada 128 años. El equinoccio real, por ejemplo, tiene lugar un día antes de la fecha prevista en el calendario. El Calendario Gregoriano trató de corregirlo acortando el año promedio del calendario.  Y se introdujo una regla complementaria  –apartándose de la regla del bisiesto del Calendario Juliano– según la cual  los años múltiplos de 100, pero que no son múltiplos de 400, no serían bisiestos. Con esta reducción de los años bisiestos, el Calendario Gregoriano se acerca más a la realidad astronómica que el Juliano, aunque aún no es “exacto”: la diferencia entre la realidad astronómica y la fecha del calendario es así de sólo 26 segundos. Y para llegar a una diferencia de un día se necesitan 3.600 años. De momento, el Calendario Juliano tiene 13 días de retraso respecto del Gregoriano, y, en el año 2100, la diferencia será de 14 días. Es decir, la fecha del equinoccio vernal, que se ha fijado, según el Calendario Juliano, el 21 de marzo, y de la que depende la fecha de la Pascua, corresponde, según el Calendario Gregoriano, al 3 de abril.